El holandés Max Verstappen (Red Bull) consolidó su liderazgo en el Mundial de Fórmula 1 con una cómoda victoria en el Gran Premio de Mónaco, sexta etapa de la temporada, por delante del español Fernando Alonso (Aston Martin), que logró su mejor resultado en la temporada.
Max Verstappen no mostró mucha emoción en Mónaco, una pista donde normalmente no la hay. Ni siquiera la locura provocada por la aparición de la lluvia en un momento determinado afectó a la lucha por la victoria o el podio. Donde se ubicaron los tres primeros de la clasificación.
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Max Verstappen en Mónaco
La lluvia ni siquiera afectó a Verstappen, que dominó de principio a fin y siempre tuvo una gran ventaja sobre el español, que no tuvo muchos problemas para conseguir la segunda plaza.
Ni siquiera le molestó un error en la elección de neumáticos cuando apareció la lluvia, que no trajo ningún coche de seguridad ni accidentes relevantes en un Gran Premio con un solo abandono, el del canadiense Lance Stroll, la peor noticia para Aston Martin.
En cualquier caso, Alonso no cometió errores y sumó un nuevo podio con Aston Martin para igualar los 103 del finlandés Kimi Raikkonen y acercarse al segundo puesto del mexicano Sergio Pérez (Red Bull). Salió último y no pudo regresar en una pista donde es casi imposible adelantar, finalizando decimosexto.
Las cosas tampoco le han ido bien a Carlos Sainz (Ferrari), que en un circuito en el que suele conseguir buenos resultados y pese a haber salido cuarto. Penalizado por la estrategia de su equipo y luego era casi imposible recuperar posiciones.

Como había advertido Alonso, no fue demasiado agresivo en la siempre importante salida en Mónaco. Verstappen, que optó por el neumático medio, tampoco falló y mantuvo su posición por delante del español.
Colocó su AMR23 con neumático duro, estando también “tranquilo” el francés Esteban Ocon (Alpine). Sainz defiende también su cuarta posición al liderar el tradicional “convoy” de coches por las calles de Mónaco.
Actuaciones y obstáculos.
Los pilotos partieron sabiendo que había amenaza de lluvia en el radar, lo único que podía añadir un poco de “picante” al domingo. Ya que el vigente campeón pronto abrió una gran brecha, al igual que el piloto ovetense con respecto a los demás.
Sainz intentó golpear a Ocon, pero a costa de perder parte de su alerón delantero sin consecuencias. Mientras que Alonso también se llevó un susto al alertar al box sobre un comportamiento extraño en su coche.
El dos veces campeón del mundo podría haber vuelto a ser una amenaza para Verstappen cuando se enfrentó a los primeros rezagados y se acercó a poco más de cinco segundos. Fue un espejismo, ya que Red Bull volvió a dominar cuando encontró aire limpio, mientras Ferrari dejaba atrás a Sainz. Provocando la ira de Sainz por minar sus posibilidades de podio, aunque el objetivo del Cavallino Rampante era más protegerle de Lewis Hamilton.
Finalmente apareció la amenaza de lluvia, aunque su impacto no se extendió más allá de una parada de cambio de neumáticos. Alonso lo hizo y sorprendió calzando neumáticos medios, que resultaron ineficaces cuando el agua caía con más fuerza, lo que le obligó a meterse de nuevo. Su ventaja sobre los demás no perjudicó su segunda plaza, aunque desperdició cualquier posibilidad de amenazar a Verstappen.
Con la pista complicada, Sainz hizo lo mejor que pudo para adelantar a Ocon, pero aguantó y el español hizo un trompo. Lo que acabó pesando en su clasificación, además de otra parada en boxes.
Por tanto, el campeón tuvo un buen final para ganar en Mónaco por segunda vez en su carrera y Alonso tampoco tuvo problemas para lograr un segundo puesto que no lograba desde 2014 con Ferrari en Hungría. Verstappen tiene ahora una ventaja de 34 puntos sobre su compañero de equipo, que aventaja en 12 al español.
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