La rivalidad entre los coches eléctricos y los de gasolina surge en muchos ámbitos: prestaciones, autonomía, coste de uso, etc. Otra cosa que es importante durante la vida de un coche es el mantenimiento y la cantidad de veces que se repara. Al fin y al cabo, además del coste de mantenimiento, coche eléctrico o gasolina?
Aunque en ambos casos hablamos de coches, las particularidades técnicas de ambas tecnologías hacen que sus necesidades mecánicas sean mayores.
La conclusión es que los modelos de cero emisiones, en términos generales, son mecánicamente más sencillos que los modelos térmicos y por tanto, también en términos generales, necesitan menos mantenimiento.
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Los elementos comunes a ambos tipos de coche
El mantenimiento regular es estándar y varía según el modelo y el fabricante. Pero generalmente se recomienda cada dos años y entre 20.000 y 25.000 kilómetros.
Asimismo, a cualquier coche se le debe cambiar el líquido de frenos, los filtros de habitáculo y el refrigerante, todo ello con una frecuencia muy uniforme, ya sea un coche eléctrico, de gasolina o diésel.
Hay muchas otras piezas que también son comunes a ambos tipos de vehículos y que requieren un gasto periódico, aunque de forma diferente en cada caso.

Los primeros son las pastillas y discos de freno. Siempre se desgastan y se reemplazan en determinados intervalos o kilometrajes. Pero el proceso de desgaste es más rápido en un coche térmico que en uno eléctrico.
Este último, gracias a su sistema de frenada regenerativa de emergencia, en el que sólo cuando levantas el pie del acelerador el coche empieza a frenar para ayudar a recargar la batería, hace que el desgaste de piezas sea menos severo que en el caso de un coche térmico. , en el que las pastillas y los discos de freno hacen todo el trabajo de forma tradicional.
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